"A verdade será sempre um escândalo". (In Adriano, M. Yourcenar)

"Quero imaginar sob que novos traços o despotismo poderia produzir-se no mundo... Depois de ter colhido em suas mãos poderosas cada indivíduo e de moldá-los a seu gosto, o soberno estende seus braços sobre toda a sociedade... Não quebra as vontades, mas as amolece, submete e dirige... Raramente força a agir, mas opõe-se sem cessar a que se aja; não destrói, impede que se nasça; não tiraniza, incomoda, oprime, extingue, abestalha e reduz enfim cada nação a não ser mais que um rebanho de animais tímidos, do qual o governo é o pastor. (...)
A imprensa é, por excelência, o instrumento democrático da liberdade."
Alexis de Tocqueville (1805-1859)



sábado, 27 de abril de 2013

DIARIO O ESTADO DE SÃO PAULO DUDA DE LEGITIMIDAD DEL GOBIERNO MADURO

 
El siguiente texto es la nota editorial del diario O Estado de São Paulo (Estadão) del 19ABR13. La foto abajo muestra a la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, caminando por una céntrica calle de Caracas la tarde del 19ABR13, dirigiéndose al Palacio Federal donde se realizaría la juramentación de Nicolás Maduro.

Dilma Rousseff en Caracas 19ABR13
El apoyo de Dilma a Maduro

Cuando esté hoy en Venezuela en honor a la toma de posesión del presidente electo, Nicolás Maduro, la presidente Dilma Rousseff estará dando apoyo formal, supuestamente en nombre de todos los brasileños, a un gobierno cuya legitimidad es, al menos, controversial.

El modelo de democracia que subsiste en Venezuela, a expensas de las victorias electorales sucesivas, perdió el vigor con el "empate" de las últimas elecciones, exponiendo sin mentiras y medias palabras, el carácter autoritario de la "revolución bolivariana".

Ya no hay una figura carismática como Hugo Chávez, incluso en la forma de un pajarito, capaz de hacer creer a los venezolanos que el país en que viven, con toda su violencia, corrupción y carestía, es el paraíso socialista en la tierra. Quedaron sólo los mediocres lugartenientes del fallecido caudillo que sólo se mantienen en el poder gracias a la manipulación oficialista de todas las instituciones de la república, una máquina montada ubicua para intimidar a cualquier forma de oposición.

Es por eso que, a pesar de la justificada desconfianza oposicionista sobre la transparencia de la elección Maduro, el heredero de Chávez asume el poder sin ningún tipo de resistencia jurídica. Cuando la Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luisa Morales, acusó al derrotado candidato Henrique Capriles de "engañar" a los venezolanos por ejercer su derecho a solicitar un recuento, es porque ya no existe una verdadera democracia, si es que bajo el chavismo alguna vez la hubo.

En el Consejo Nacional Electoral (CNE) la farsa fue completa. En un tiempo récord se proclamó ganador a Maduro, a pesar de las reticencias del único de sus miembros que no es chavista, Vicente Díaz, que había defendido el recuento.
Es ese mismo CNE que no procesó ninguna de las denuncias sobre el uso ilegal, a plena luz del día, de la estructura del Estado para promover al candidato oficialista; que no se molestaron con la exposición permanente del mismo candidato en todas las estaciones de televisión, haciendo campaña explícita incluso en el período en el que fue expresamente ilegal, en un favoritismo descarado, y no ha investigado cientos de denuncias de casos de intimidación a votantes, de urnas amañadas y la propaganda de gobierno ilegal.

Como Dilma debería saber, la democracia no se convierta en auténtica sólo por el acto para emitir un voto en una urna. Los chavistas, cada vez que se expone el autoritarismo de su gobierno, esgrimen como argumentos para demostrar su carácter democrático, las tantas elecciones que Chávez ganó, cuya transparencia fue atestiguada por observadores internacionales.
Como todos los trucos retóricos, esto ignora el hecho de que las elecciones son sólo uno de los instrumentos de la democracia, que sólo funciona si existen instituciones fuertes e independientes y estuvieran garantizadas la libertad de expresión y la alternancia en el poder.
Nada de esto se encuentra en Venezuela, como ya demostró el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien destituyó a la oposición de las comisiones parlamentarias.
"Sr. opositor que no reconoce el presidente Nicolás Maduro no será reconocido por la Asamblea Nacional", dijo Cabello, muy democráticamente.

Frente a los muertos en los enfrentamientos callejeros y la incertidumbre acerca de los resultados de las elecciones, muchos países han retrasado el reconocimiento de la victoria de Maduro. Para los EEUU y la Unión Europea, el recuento solicitado por Capriles sería importante para dar al electo la legitimidad que está bajo sospecha. Pero el gobierno de Dilma, alineado con bolivarianos de carnet como Argentina, Bolivia y Ecuador, trató de endosar rápidam

ente a Maduro, y por extensión, a crear un clima de confrontación con los Estados Unidos - que Maduro tratará de explotar al máximo hacer más que ganar legitimidad.

Cuando expresó su pleno apoyo a Maduro, el ex presidente Lula, jefe de Dilma, lanzó esta estrategia: "De vez en cuando, los estadounidenses se dedican a poner en duda la elección de los demás.

Deberían preocuparse de sí mismos y dejar que nosotros elijamos nuestro destino". El problema es que, en Venezuela, este "nosotros" no incluye a la oposición.

27  de abril de 2013
noticiasclic
Foto: Prensa Presidencial Venezuela

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